viernes, 16 de mayo de 2014

Romance de don Tristán.

    Herido está don Tristán                 
        de una muy mala lanzada;                
        diérasela el rey, su tío,               
        con una lanza herbolada.                
        El hierro tiene en el cuerpo,           
        de fuera le tiembla el asta.            
        Tan malo está don Tristán               
        que a Dios quiere dar el alma           
        Valo a ver la reina Iseo                
        la su linda enamorada,   
        cubierta de paño negro          
        que de luto se llamaba.                 
        Viéndole tan mal parado,                
        dice así la triste dama:                
        -Quin os hirió, don Tristán,     
        heridas tenga de rabias,                
        y que no halle maestro          
        que sopiese de sanarlas.                
        Tanto están de boca en boca             
        como una misa rezada:           
        llora el uno, llora el otro,            
        toda la cama se baña;           
        el agua que de ellos sale               
        una azucena regaba:             
        toda mujer que la bebe,         
        luego se siente preñada.                
        Así hice yo, mezquina,          
        por la mi ventura mala.       

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