viernes, 30 de mayo de 2014

etapa 4 del Camino de Santiago Pamplona/ Iruña .

PAISAJES 

Vista del Arga








Puente románico sobre el río Arga















Iglesia de San Juan Bautista.

La plaza del Ayuntamiento, junto a la iglesia de San Juan Bautista, ejerce de unión entre los peregrinos que vienen desde Somport y los de Roncesvalles. Pasamos bajo el arco apuntado de lapuerta de Obanos y bajamos hasta la carretera, que cruzamos para continuar a la vega del río Robohasta la entrada de Puente la Reina. Junto a la iglesia de Santiago se cumplen las dos docenas de kilómetros.

Iglesia de San Andrés.


A la entrada nos recibe el porte geométrico y grandioso de San Andrés, templo que aún conserva una sobria portada románica. Entre algún destello de casas blasonadas acometemos la última parte de la subida. 








viernes, 16 de mayo de 2014

La celestina y su autor.

AUTOR.
Fernando de Rojas estudió en Salamanca a fines del siglo XV, alcanzando el grado de bachiller, con el que él mismo se nombra en el acróstico inicial, mientras que en la carta de “El auctor a un su amigo” se declara “jurista” y estudiante en derechos (civil y canónico).
Se piensa que posteriormente volvió a la Puebla de Montalbán y allí residió hasta 1508 aproximadamente, pues en dicho año tomó posesión de la alcaldía de Talavera de la Reina, según aparece documentado en los libros de Acuerdos del Ayuntamiento (Valverde Azula: 1992). Ocupó el cargo de alcalde (cuya función era dictar sentencia en los pleitos civiles) y también de letrado, oficio que ejerció durante un periodo dilatado de tiempo, al menos hasta 1538. En Talavera de la Reina se casó con Leonor Álvarez, con la que tuvo varios hijos, siendo su primogénito Francisco de Rojas, a quien lega toda su biblioteca, el cual también ejerció como letrado en dicho Ayuntamiento. Murió en Talavera de la Reina en 1541, según se desprende de su testamento (Valle Lersundi: 1929).

LA CELESTINA.

La Celestina es una obra que desde su aparición ha planteado varios y difíciles problemas en torno a la composición del libro, sobre el autor y la extensión de la misma, ninguno de los cuales puede tenerse todavía por resuelto. La obra nos ha llegado en dos versiones: la primera, tituladaComedia de Calisto y Melibea , de dieciséis actos; y una segunda,Tragicomedia de Calisto y Melibea , en veintiuno. Las primeras ediciones, hasta que La Celestina adquiere su forma definitiva de veintiún actos, se concretan en tres estados bien definidos. Al primero corresponde la edición, considerada como princeps, impresa, al parecer, en Burgos por Fadrique de Basilea en 1499, de la cual se conoce un ejemplar único, falto de hojas al principio y al fin; carece de título y comienza con el argumento del Acto I. En esta versión de la obra todavía no se da noticia del autor.

Romance de don Tristán.

    Herido está don Tristán                 
        de una muy mala lanzada;                
        diérasela el rey, su tío,               
        con una lanza herbolada.                
        El hierro tiene en el cuerpo,           
        de fuera le tiembla el asta.            
        Tan malo está don Tristán               
        que a Dios quiere dar el alma           
        Valo a ver la reina Iseo                
        la su linda enamorada,   
        cubierta de paño negro          
        que de luto se llamaba.                 
        Viéndole tan mal parado,                
        dice así la triste dama:                
        -Quin os hirió, don Tristán,     
        heridas tenga de rabias,                
        y que no halle maestro          
        que sopiese de sanarlas.                
        Tanto están de boca en boca             
        como una misa rezada:           
        llora el uno, llora el otro,            
        toda la cama se baña;           
        el agua que de ellos sale               
        una azucena regaba:             
        toda mujer que la bebe,         
        luego se siente preñada.                
        Así hice yo, mezquina,          
        por la mi ventura mala.